Los fabricantes anuncian un COP de 4. Ese número se mide en laboratorio, a 7 °C exteriores y 35 °C de impulsión. En una vivienda real, con radiadores que piden 45 o 55 °C y mañanas frías de enero, el COP anual se queda más bien entre 2 y 3.
Y es ese número el que lo decide todo: determina cuánta electricidad vas a consumir de verdad, y por tanto si tu factura baja o sube. Este cálculo lo estima con la temperatura exterior hora a hora en tu código postal y la temperatura de impulsión que corresponde a tus emisores.
No tenemos problema en concluir «todavía no» o «aísla primero». Precisamente eso es lo que hace creíble un consejo favorable.
Porque el COP depende de la diferencia entre la temperatura exterior y la de impulsión. Con radiadores a 55 °C en una mañana a 0 °C esa diferencia es mucho mayor que en laboratorio. El COP anual integra todas las horas del año, también las más frías.
Mucho. El suelo radiante trabaja a unos 35 °C, los radiadores a 45 o 55 °C. Cuanto más baja la temperatura de impulsión, más alto el COP. Es la palanca más potente, incluso antes de elegir el equipo.
La subvención estatal directa (RD 477/2021) ya no admite nuevas solicitudes. Queda la deducción en el IRPF (20%, 40% o 60% según el caso), que exige certificado energético antes y después y solo vale si pagas suficiente IRPF. Además hay ayudas autonómicas, bonificación del IBI y CAE, que varían por comunidad y municipio. Por eso este cálculo no descuenta ninguna ayuda automáticamente.
La bomba de calor cubre las horas suaves — la gran mayoría del año — y la caldera toma el relevo en los días más fríos. Menos inversión, sin cambiar los radiadores.